lunes, 23 de marzo de 2015

JORNADA SOBRE AGRICULTURA REGENERATIVA

Buenos días, os hacemos llegar esta información por si os resulta de interés.

Interesante evento en Binéfar:

Introducción sobre la AGRICULTURA REGENERATIVA y su gestión.
Sábado 28 a las 9:30 hasta mediodía
En la Cooperativa Joaquin Costa y la Litera (carretera Tamarite s/n , point vert)

miércoles, 18 de marzo de 2015

La importancia del nitrógeno en la agricultura


El nitrógeno es, junto al potasio y el fósforo, uno de los elementos claves en la nutrición mineral de las plantas, y su carencia en el suelo es la principal limitación para el crecimiento vegetal, por lo que es el que más se emplea en fertilizantes químicos (sintetizados por la industria química), y uno de los principales responsables de la contaminación del agua.

Aunque es el componente más abundante del aire en la atmósfera (78%), las plantas no pueden aprovecharlo en esta forma directamente. Sin embargo ciertas bacterias (Rhizobium...) y algas unicelulares microscópicas (ciano-bacterias) asociadas a las raíces de algunas plantas (leguminosas principalmente) pueden usar este nitrógeno y transformarlo en amonio, de modo que los vegetales pueden utilizarlo.

Así, cuando un suelo ha sido cultivado varias veces es posible enriquecerlo en nitrógeno de forma natural cultivando leguminosas como abono verde. En la agricultura ecológica se utilizan en la rotación de cultivos, tras otras variedades de hoja, fruto o raíz.  Si el objetivo principal es aportar o devolver nutrientes y mejorar la estructura del suelo, habrá que cortar y semienterrar una parte de las plantas antes de la floración y sobre todo de que se formen las vainas.

Leer más:

miércoles, 11 de febrero de 2015

La preparación del terreno

La preparación del terreno es un conjunto de actividades que tienen como objetivo  preparar una buena cama de siembra, que asegure la germinación y emergencia de la semilla, o el arraigo de las plántulas trasplantadas desde el semillero al campo de cultivo. En la germinación también influyen otros factores, como la calidad, características físicas y genéticas de la semilla, así como de la manera en que se siembre o deposite en la cama de siembra.

El trabajo de preparación se inicia generalmente eliminando a mano y con la ayuda de una azada todas las plantas silvestres que han crecido o los restos de la cosecha anterior, retirando y acumulando dicho material con la ayuda de rastrillo, horca y carretilla en el montón de compost situado junto al huerto.

Tambien es el momento para delimitar o planear las dimensiones, forma y distribución de los bancales de cultivo, caminos, zonas reservadas a semillero o almácigos, cajón o caseta de herramientas, compost, etc.  Para esta tarea es imprescindible primero papel, lápiz y cinta métrica, y después una cuerda, estacas y martillo o maceta.


Para definir las zonas cuadradas o rectángulares, con ángulos rectos, podemos basarnos en el Teorema de Pitágoras y formar un triangulo rectángulo de 3, 4 y 5 m de lados (con 3 estacas, cinta métrica y cuerda de 12 m).



Después tendremos que cavar más a fondo la tierra, con la hazada o con una motoazada o mula mecánica a la que se ha acoplado una fresa-retovator.  En esta fase es preferible que la tierra no se encuentre ni demasiado seca y dura, ni embarrada o excesivamente húmeda.  Despues aprovecharemos para abonar con estiercol, compost, etc.

Cuando el terreno ha estado abandonado mucho tiempo y lleno de hierbas o arbustos más de un año, podemos intentar eliminar buena parte de las semillas silvestres regándo éste abundántemente. De este modo muchas germinarán al cabo de unos días y podremos retirarlas a mano o volver a labrar  de modo que germinen antes de iniciar la siembra o plantación definitiva.


martes, 27 de enero de 2015

Curso de Horticultura Ecológica


Hoy finaliza el curso de horticultura ecológica para adultos de la Fundación Federico Ozanam en Movera. Por la tarde se entregarán los diplomas en la sede de la calle Boggiero 59 y conoceremos el listado de los alumnos admitidos para el nuevo curso que comienza el próximo lunes.

martes, 18 de noviembre de 2014

¿Qué es el suelo?

El suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre, y está formada por una mezcla de minerales, materia orgánica, bacterias, agua y aire.  Es el resultado de la acción de la temperatura, el agua, el viento, los animales y las plantas sobre las rocas. Estos factores descomponen las rocas en partículas muy finas y así forman el suelo.  Es un proceso muy lento y complejo, denominado edafización o edafogénesis, que puede tardar muchos años e incluso siglos. A menudo la acción irresponsable del hombre provoca su destrucción rápida e irreversible, causando la desertificación.


Existen muchas clases de suelo, ya que las rocas, el clima, la vegetación varían de un sitio a otro.

El perfil del suelo y sus horizontes

Como la edafización actúa desde la superficie y va perdiendo su intensidad conforme profundizamos en el perfil del suelo, el material se altera de un modo diferencial y como resultado de la actuación de estos procesos de meteorización y translocación se pasa de un material homogéneo o uniforme, como es la roca, a un material heterogéneo, estratificado en capas con diferentes propiedades como es el suelo; es decir, se produce la horizonación del material. Y es precisamente esta característica, representada por la variación regular de las propiedades y constituyentes del suelo en función de la profundidad, la característica más representativa de los suelos, rasgo que los diferencia claramente de las rocas.

A estas capas se les denomina horizontes y su superposición constituye el perfil del suelo.

Los horizontes constituyen las unidades para el estudio y para la clasificación de los suelos.

Los horizontes edáficos son capas aproximadamente paralelas a la superficie del terreno. Se establecen en función de cambios de las propiedades y constituyentes (que son el resultado de la actuación de los procesos de formación del suelo) con respecto a las capas inmediatas.

Los horizontes se ponen, normalmente, de manifiesto en el campo, en el perfil del suelo, pero los datos de laboratorio sirven para confirmar y caracterizar a estos horizontes.

Generalmente bastan solo tres propiedades para establecer la horizonación de un suelo: color, textura y estructura, aunque otras propiedades, como la consistencia, son a veces de gran ayuda. El más mínimo cambio detectado (en una sola o en varias de estas propiedades) es suficiente para diferenciar un nuevo horizonte.

El perfil consiste de una sucesión de estratos más o menos diferenciados. Estos estratos pueden deberse a la forma de deposición o sedimentación (suelos eólicos o aluviales, en agua) o a procesos internos (pedogénesis). En este último caso los estratos se denominan “horizontes”. En esos procesos de pedogénesis la vegetación ejerce su influencia de arriba hacia abajo (es más intensa arriba) y los minerales de abajo hacia arriba (es más intensa abajo); la interacción de ambos da lugar a los horizontes.


Horizonte A: capa superior, posee mayor actividad biológica, generalmente está enriquecida con materia orgánica y es más oscura que el suelo subyacente. Plantas, animales y sus residuos interactúan con gran cantidad de microorganismos (bacterias, protozoos, hongos, etc.).

Horizonte B: algunos de sus materiales (ej. arcilla o carbonatos) son filtrados del A por agua percolada. Suele ser más grueso que el A. La acumulación de arcilla y la presión de la capa superior reduce la porosidad de las capas más profundas. Esto a veces inhibe la aereación, el drenaje interno de agua y la penetración de las raíces.

Horizonte C: es material parental del suelo. Un suelo residual C consiste de material rocoso fragmentado y erosionado. E otros casos C consiste de depósitos aluviales, eólicos o glaciares no alterados por la comunidad biológica.

Hay perfiles más complejos. La secuencia puede ser: O, A, E, B, C.
O es orgánico, E es un horizonte de eluviación (filtrado) que es difícil de diferenciar de A, es más profundo, mayormente mineral con una pequeña proporción orgánica.

No se puede hablar de un perfil típico, a veces A, B y C son fácilmente reconocibles, por ejemplo están asociados a distintas zonas climáticas. Otras veces solo se ve el A y el C. En suelos aluviales recientes no hay diferenciación.
TEXTURA Y ESTRUCTURA DEL SUELO

TEXTURA: La textura está determinada por el tamaño de las partículas que lo forman. Hay tres tipos de textura: arenosa, mimosa y arcillosa.

ESTRUCTURA: Las partículas del suelo son de formas irregulares y dibujan entre ellas pequeños espacios llamados poros. Los poros contienen agua o aire. El suelo es permeable cuando el agua se infiltra con facilidad a través de sus partículas. El suelo más conveniente para la agricultura es aquel que tiene poros grandes que permiten la filtración de la lluvia, buena aireación y drenaje más fuerte. Los poros pequeños aseguran mayor retención del agua.

Tipos de suelos

El suelo se clasificar según su textura: fina o gruesa, y por su estructura: floculada, agregada o dispersa, lo que define su porosidad que permite una mayor o menor circulación del agua, y por lo tanto la existencia de especies vegetales que necesitan concentraciones más o menos elevadas de agua o de gases.

El suelo también se puede clasificar por sus características químicas, por su poder de absorción de coloides y por su grado de acidez (pH), que permite la existencia de una vegetación más o menos necesitada de ciertos compuestos.

Los suelos no evolucionados son suelos brutos, muy próximos a la roca madre y apenas tienen aporte de materia orgánica. Son resultado de fenómenos erosivos o de la acumulación reciente de aportes aluviales. De este tipo son los suelos polares y los desiertos, tanto de roca como de arena, así como las playas.

Los suelos poco evolucionados dependen en gran medida de la naturaleza de la roca madre. Existen tres tipos básicos: ránker, rendzina y los suelos de estepa. Los suelos ránker son más o menos ácidos, como los suelos de tundra y los alpinos. Los suelos rendzina se forman sobre una roca madre carbonatada, como la caliza, suelen ser fruto de la erosión y son suelos básicos. Los suelos de estepa se desarrollan en climas continentales y mediterráneo subárido. El aporte de materia orgánica es muy alto. Según sea la aridez del clima pueden ser desde castaños hasta rojos.

En los suelos evolucionados encontramos todo tipo de humus, y cierta independencia de la roca madre. Hay una gran variadad y entre ellos se incluyen los suelos de bosques templados, los de regiones con gran abundancia de precipitaciones, los de climas templados y el suelo rojo mediterráneo. En general, si el clima es propicio y el lugar accesible, la mayoria de estos suelos están hoy ocupados por explotaciones agrícolas.


Más información sobre el suelo:

jueves, 2 de octubre de 2014

Plagas de otoño: la mariposas de la col


En estas fechas de final de verano y comienzos de otoño los cultivos de invierno recién plantados pueden ser afectados por diversas especies de insectos.  Uno de los más voraces y peligrosos, por ejemplo para las hortalizas de la familia de las coles (Brasicaceas) es la Blanquita de la Col (Pieris brassicae), muy favorecida por las temperaturas elevadas.  Esta mariposa pone una batería de diminutos huevos amarillos en el envés de las hojas de la col, que en pocas horas o dias darán  origen a una nueva generación de voraces orugitas... Sigue leyendo sobre la blanquita de la col en Wikipedia.


Uno de los tratamientos ecológicos más extendidos y eficaces contra las orugas es la bacteria Bacillus thuringiensis, cuyas esporas pueden adquirirse en la mayor parte de los comercios especializados.
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lunes, 6 de enero de 2014

La revolución de una brizna de paja

Para comenzar el año os recomendamos la lectura del libro de Fukuoka, una obra muy inspiradora para cualquier persona interesada en iniciarse en la práctica de la agricultura ecológica.
Descargar el libro en pdf